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  El Oriente de Asturias

Foto: Puente Romano, Cangas de Onís.

Situada en el norte de España, Asturias es una de las comunidades mas agraciadas en cuanto a lo que naturaleza se refiere. Su extremo oriental, en el que nos encontramos, está dotado de un conjunto de montañas, ríos y valles que ofrecen al turista un amplio abanico de posibilidades a muy pocos kilómetros unos de otros.

Consta de 14 concejos, 5 de ellos costeros, con un conjunto buen nutrido de playas, muchas de ellas poco masificadas, lo que resulta muy agradable a quien las descubre por primera vez. Cuenta así mismo con una serie de espacios naturales protegidos como son el parque nacional de los Picos de Europa o la reserva natural del Sueve.

Ni que decir tiene que la gastronomía y el folclore es una de las grandes bazas de esta comunidad. En el oriente asturiano el queso es una de las mejores referencias culinarias debido a que la orografía del terreno mantuvo durante mucho tiempo pueblos aislados unos de otros, las costumbres a la hora de la preparación de este alimento se desarrollaron de diferentes formas lo que dota a esta región de una amplísima gama de quesos cada uno de cualidades organolépticas diferentes.

El buque insignia podría ser el queso de Cabrales, una mezcla de leches de vaca, oveja y cabra que dan a este tipo de queso azul un sabor fuerte fruto de su curación en cuevas al abrigo del clima asturiano.

 
  La Montaña

Foto: Naranjo de Bulnes

El oriente de Asturias es un lugar privilegiado para los amantes de la montaña, tanto para su disfrute visual, como para aquellos que gustan del montañismo propiamente dicho.

La montaña del Fitu con su singular mirador es una de las mas relevantes en cuanto a belleza natural. Desde su cima podemos apreciar, desde las playas a uno de sus lados, hasta los picos de Europa al otro. Su acceso por carretera es sencillo por cualquiera de sus dos vertientes y una vez arriba son múltiples los senderos que el turista puede escoger para darse una buena caminata entre la naturaleza.

No muy lejos encontramos la reserva natural de los Picos de Europa, una cordillera de unos 40 Km de largo por 20 de ancho que nos separa de la árida meseta castellana y a quien debemos junto con el resto de la cordillera cantábrica, en parte ese aislamiento climático que nos confiere una naturaleza tan verde. Su paisaje calizo, comido por el agua de lluvia, da al lugar un encanto especial, con sus blancas paredes escarpadas emergiendo de un paraje verde y lleno de vida.

Esa configuración caliza la nutre de profundas grietas y simas que serían la delicia de cualquier espeleólogo, se han llegado a encontrar de profundidades superiores a los 1400 m. Tres son los macizos que podemos diferenciar, El Corrión, (el mas al oeste), Urrieles (el central) y Andara en la zona este. El primero es Parque nacional desde 1918 y fue en 1995 cuando se amplió a los otros dos.

Cuatro ríos discurren por entre los picos, todos ellos salmoneros, y todos ellos de inigualable belleza: El Sella, el Cares, el Deva y el Duje, junto a uno de ellos (el Sella), discurren nuestras rutas ecuestres.

Dos montañas coronan la cumbre de los aficionados a la montaña, Torre Cerredo (2648m) y Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes (2519) hasta el que se puede acceder a través del recién inaugurado funicular de Bulnes. En estas montañas asturianas y debido a su aislamiento geográfico se desarrolló la conocida raza del asturcón, un caballo de menor tamaño que la media, pero acostumbrado a la geografía abrupta que hoy es considerado una de las joyas de la fauna Astur.

  Las Playas

Foto: Playa de Niembro

En los cinco concejos costeros, que abarcan casi la mitad de los 360 Km de la costa asturiana, se suceden desde Villaviciosa hasta Ribadedeva un sinfín de playas para todos los gustos y actividades.

Podemos encontrar playas urbanas como las de Sta. Marina en Ribadesella o la de Cuevas de Mar en Llanes, playas tranquilas para tomar el sol y darse un baño sin peligro, como La Vega de Ribadesella o La Isla en Colunga, playas para perderse (sobre todo buscándolas) como la playa de la Huelga o Gulpiyuri, y playas dotadas con un encanto natural especial como la de Llames de Pría con sus impresionantes bufones.

  Covadonga

Foto: Basílica de Covadonga.

Por excelencia es el santuario de mayor devoción para los asturianos, rodeada de la leyenda del Rey Don Pelayo, que cuenta que fue su intervención la que ayudó a expulsar a los "moros" a base de piedras cuando la batalla parecía perdida, encontramos a la "santina" ubicada en una pequeña cueva a la que se accede por un lateral excavado en la roca o bien a través de una escalinata.

Bajo esa cueva discurre una cascada que nutre a un pequeño lago donde los mas románticos lanzan monedas lanzando con ellas sus mejores deseos por cumplir. Junto a ese pequeño lago, una pequeña fuente circular "la de los 7 caños" augura que si eres capaz de beber de todos ellos de una sola vez te casarás en menos de un año.

Leyendas a parte el entorno de la cueva de la santina, está rodeado de un halo de devoción y ambiente turístico que encandila a cualquiera que vaya. Rodeada de montañas la basílica de Covadonga con su piedra rosada y la estatua de Don Pelayo a sus pies parece escapada de un cuento de hadas.

Desde allí también tenemos el acceso en coche o a pie de los lagos de Covadonga, Enol y Ercina, restos geológicos del antiguo glaciar que discurrió entre los picos.

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